Antracitas de Besande.

Entrada al pozo.

El pueblo de mi familia paterna está al norte de Palencia. En plena montaña, es un lugar frío y duro, pero también precioso.

Hasta hace no muchos años existían minas de carbón donde se extraían tanto hulla como antracita. Algunos de los pozos tenían más de 400 metros de profundidad.

Varios familiares y amigos míos trabajaron en diferentes puestos de la mina y cuando me contaban sus jornadas de trabajo se me ponía la piel de gallina. Sobre todo cuando habían accidentes y algunos de ellos que pertenecían a los «grupos de rescate», por llamarlos de alguna manera, tenían que recuperar los cuerpos de sus propios compañeros. O cuando se quedaban horas colgados en los elevadores de varilla a la espera de salir a la superficie. Un amigo que era barrenador entraba a trabajar de noche y salía de noche. Me decía que era como un vampiro, que el día que veía el sol lo pasaba mal. Por las rayas de los ojos y las manos teñidas de negro les reconocías en los bares.

La semana pasada después de una ruta por un bosque me acerqué a ver las ruinas de la mina se Antracitas de Besande en Velilla del Río Carrión. Es una pena pensar cuanta gente murió aquí en derrumbes, accidentes y de silicosis, para intentar labrar un futuro para sus familias y en cuanto cerraron las minas, la región se quedó sin trabajo, sin futuro y despoblada.

3 comentarios en “Antracitas de Besande.

  1. Grazie per averci raccontato questo ricordo di famiglia che rappresenta molto la vita del secolo scorso di cui noi siamo ancora parte viva. Buona settimana

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