El viejo faro y su mar.

Caminando por los acantilados observo como las olas llegan a su fin. Acompasadas perfectamente con la brisa marina y el olor a salitre crean un escenario de tranquilidad total.

Mientras el viejo faro dejó atrás su pasado de guía de los marinos a una mera atracción para los paseantes.

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