Vértigo.

En esa preciosa montaña debajo de la gran roca hace 25 años mí novia, hoy mi mujer, me tuvo que llevar de la mano hasta la cima por un ataque de vértigo que me dió.

Estaba subiendo normal, pero cuando llegamos a una zona con un gran precipicio vertical, empecé a notar que me fallaban las piernas, no tenía fuerza. Después un sudor frío me invadió la espalda y la cara y me empecé a marear.

Me senté en el camino y no podía moverme, ni adelante ni atrás. Solo notaba el sudor frío y el miedo.
Ella me cogió de la mano y lentamente me llevo por el camino hasta un lugar más seguro.
Siempre ha hecho lo mismo en todos mis precipicios.

La montaña la he vuelto a subir solo en varias ocasiones y nunca me volvió a ocurrir.

Igual fue una señal.

22 comentarios en “Vértigo.

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