La brisa.

El Cantábrico es un mar pequeño pero rebelde. Azota el viento y las olas van llegando cada vez más juntas.
En verano hace un día maravilloso y en cosa de quince minutos se levanta una galerna y que parece que ha llegado el juicio final.

El sol junto con el salitre y la brisa causa una sensación única.

Yo soy más de montaña que de mar pero reconozco que cada vez que lo miro me quedo embobado.