Me observa.

Y es lo que me parece.

Esta chimenea que se “separó” de su amado horno de la gran acería hace 40 años, lleva observando mi vida desde que nací.

No tengo muchos recuerdos de niño pero sí cuando sonaba la sirena de la fábrica y las legiones de obreros salían y llenaban los bares del barrio contando sus penas y alegrías.
Esos obreros que estaban expuestos al amianto, el lindane y al calor extremo de los hornos con escasa protección.

De la antigua acería se conserva la chimenea y se hizo un parque sobre sus terrenos contaminados. Este mismo verano y después de 40 años, cerraron parte del parque para extraer toneladas de tierra contaminadas de lindane.
Es parte del bonito Bilbao que nos venden los políticos de turno.

Esta chimenea me vio crecer, irme lejos de ella, jugar con mis hijos y despedirme de mi padre.
La verdad es que la tengo un cierto cariño y siempre que subo al barrio, durante un rato la observo y recuerdo.

3 comentarios en “Me observa.

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